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Domingo, 13 de marzo de 2005

Super-yayas inquisidoras

Siempre me he considerado una persona pacífica, contraria a la violencia física y en especial contra aquellos más débiles. Pero he de reconocer que en esta ocasión tuve que hacer unos esfuerzos sobrehumanos para contenerme y no empezar a repartir ostias. Quisiera puntualizar que todo lo aquí escrito es verídico.

El otro día el autobús que cogí de camino hacia la universidad estaba lleno a reventar, tanto que apenas si podías agarrarte a cualquier palo, tenías que conformarte con la espalda de uno y la barriga de otro como amortiguador o freno. Conmigo subieron una señora mayor, una embarazada y su marido. Sobra decir que nadie se levantó para ceder el asiento a las dos señoras que, por motivos diferentes, tenían preferencia en los asientos reservados para tales sujetos (embarazadas, personas mayores, ...). Hasta aquí todo normal, es decir, nada que no pase todos los días en cualquier transporte público en hora punta. Pero entonces una voz tronó justo detrás de mí, “¡¡¿es que nadie va a levantar su apestoso culo para que esta señora embarazada se pueda sentar?!!”. Maniobrando como pude entre la espalda y la barriga que me tenían aprisionada, me giré para poder observar de donde procedía aquella frase soltada a pleno pulmón sin ningún tipo de tapujos, cuando estaba a punto de divisar la fuente, otra voz acompañó a la primera proveniente de una dirección contraria “¡¡tiene razón señora, encarguémonos de que se sienten aquellos que lo necesitan!!”, un segundo después y aún no comprendo de qué forma, las dos señoras mayores se reunieron a unos centímetros de donde me hallaba, una de ellas la identifiqué como la señora que había subido en mi parada. Ambas, decididas a cumplir con su cometido, empezaron a levantar a medio autobús, la gente lo hacía sin rechistar, como hipnotizados, sin comprender muy bien que estaba pasando “usted, el de la chaqueta fea, demuestre que tiene piernas” “el sordo que no se da por aludido, arriba que no llega a los 50”. Así uno por uno a todos aquellos que no los consideraban dignos de tales asientos, mientras las personas elegidas por el dúo inquisidor iban sentándose en los lugares, libres de la ocupación de los infieles.
En la siguiente parada, no sé si por la intimidación de las super-yayas o porque realmente se debían bajar allí, una gran masa de gente (la mayoría aquellos vapuleados) bajaron como una estampida dejando al autobús medio vacío. En esos momentos ya habían asientos libres, pero los pocos que, como yo, continuábamos de pie no osamos ocuparlos por temor a las represalias, de hecho intentábamos respirar sin hacer excesivo ruido, no queríamos atraer la atención del dúo.
Las dos protagonistas se sentaron juntas a corta distancia de mí y al lado de la señora embarazada, y, como no, empezaron a comentar la jugada.
- Ha visto señora, es que hoy en día ya nadie respeta nada, antes la gente se levantaba ¡¡¡a dónde iremos a parar!!!
- Tiene razón señora, menos mal que estábamos aquí para evitar la injusticia
- Esto pasa por la educación que reciben hoy en día los jóvenes ¿sabe usted?, les dejan pensar y decidir... Antes esto se arreglaba con un buen golpe de vara ¿recuerda las varas? Eso era un buen método, pero ahora vienen con esas tonterías de que eso es malo para el niño... Por cierto, quiere hacerle notar que habla un buen español

- Gracias señora, no entiendo la manía que tienen ahora de hablar en catalán, es que se ha puesto de moda y se oye por todos lados...
(La vena del cuello me empezaba a palpitar de forma alarmante)
- Sí, sí, se a lo que se refiere, pero eso con una buena vara....
- Desde luego, yo se lo digo a mi hija, no debería transigir tantas cosas a mis nietos, pero... ya sabe usted, la generación de hoy en día.

Estaba segura que la siguiente frase iba a ser “si Franco levantara la cabeza” , y seguramente esa hubiese sido si no hubiesen interrumpido la conversación.
- Tienen razón, yo pienso educar a mi hijo de una forma más firme, tal vez podrían darme algunos consejos
¿¿¿¿¿?????? No podía ser cierto ¿¿¿la mujer embarazada estaba pidiendo consejo a los dos nazis inquisidoras????
Las dos giraron su cabeza hacia la mujer y en sus ojos podía verse el orgullo, un atisbo de esperanza en esta generación venidera, un....
- Sí, y ya puestas denme un consejo para educar a mi mujer (el marido de la embarazada no pensaba quedarse atrás en el duelo de a ver quien iba a ser más neandertal)
- Inquisidora 1: Uy, pero eso es diferente hombre, no sea usted tan tajante, eso se piensa pero no se dice delante de la mujer.
- Inquisidora 2: Pero si es que es inevitable, ¿no sabe usted que nosotros tenemos sangre árabe? Y la sangre no se puede negar, el español siempre será machista, nosotros estamos purificados, claro está, pero siempre queda algo en la sangre... no se puede hacer nada.
- Marido neandertal: ¿me está diciendo que yo tengo sangre de moro?
- Mujer embarazada: ¡¡¡a mi marido no le insulte!!!
- Inquisidora 2: a ver señores, cálmense que esto es historia, mis hijos, que son universitarios y saben mucho de todo, consultaron en los libros para saber cuales eran sus orígenes, y descubrieron que en el fondo todos venimos de los negros... así que ya ven lo que podemos esperar de la raza humana.

Llegados a este punto yo sólo deseaba tener una metralleta entre las manos y matar al cuarteto para que dejasen el concurso de a ver quien dice más estupideces por minuto, desee ser Uma Thurman en Kill Bill y tener entre mis manos esa maravillosa katana. En mi cabeza ya se dibujaba el duelo a muerte con las dos super-yayas, ellas con el bastón y dando saltos en el aire a lo Yoda en “El ataque de los clones” y yo a lo versión Tarantino... En fin, me quedé con las ganas, gracias a Dios ya estaba en mi parada y pude dejar semejante aberración atrás.

Por: tesalia | Sociedad | Comentarios (2) | Referencias (0)

Comentarios

bueno, supongo que todos, en algun momento u otro hemos oido eso, de "es que los jóvenes de hoy en día no tienen educación..." en la panaderia, en el super, en el bus, solo porque no te dejas colar de las super-yayas que andan por el mundo, o por llevar una simple mochila (es que les molesta que TU lleves una mochila ¿?)...
eso está asumido, la verdad es que cuando me encuentro en esa situación intento hacer lo que Tesalia, morderme la lengua, contar 1,2,3 yo me calmaré, 4, 5,6 y nada que te bajas del autobús indignada.
pero a mi lo que me preocupa de verdad es que... seré yo asi de mayor???
me convertiré en una super yaya??
me afectará de ese modo el salto generacional? (haciendo referencia a una conversación de hace unos meses con Tesalia)
en fin, ahí queda mi duda, cuando sea suuper yaya ya os contestaré a la pregunta.

m... | 16-03-2005 16:33:47

Increible,ble,ble...
Supongo que la memoria les juega malas pasadas.Pero creo que es irremediable porque de jovenes ellas ocupaban nuestro lugar y decian " como pueden ser asi estos abuelos!!".Pero bueno oremos porque asi no sea.

Pero bueno de todos modos, he de reconocer que ciertas abuelos/as son de lo peor que he visto y mejor no hablare de las que te clavan las uñas por tener un asiento en el tren.

la historia buenisima.

Saludos!

soide | 17-03-2005 21:55:26

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